La producción de celdas de batería de litio de 3,2 V es un proceso delicado y complejo. En primer lugar, se seleccionan cuidadosamente los materiales del electrodo positivo, como el óxido de cobalto de litio, el grafito del electrodo negativo, así como los electrolitos y separadores específicos. Tras una dosificación y mezcla precisas, se preparan las suspensiones de los electrodos positivo y negativo, que se aplican al colector de corriente. A continuación, las celdas se ensamblan mediante bobinado o apilamiento, y se inyecta el electrolito para formar una capa SEI clave. Finalmente, los productos que cumplen los requisitos se someten a pruebas rigurosas para garantizar un funcionamiento estable y eficiente en diversos campos, como el almacenamiento de energía y los dispositivos portátiles.

Definición y características de voltaje
La batería de litio de 3,2 V es un tipo de batería de iones de litio con un voltaje nominal de 3,2 V. Este valor de voltaje está determinado por el sistema electroquímico interno de la batería, específicamente por la diferencia de potencial generada por la reacción de oxidación-reducción entre el material del electrodo positivo, el material del electrodo negativo y el electrolito. En la práctica, el voltaje de la batería fluctuará dentro de un cierto rango; por ejemplo, aumentará durante la carga y disminuirá durante la descarga.
material del cátodo
El material común para el electrodo positivo de las baterías de litio de 3,2 V es el fosfato de hierro y litio (LiFePO₄). Este material posee una estructura de olivino, lo que le permite incorporar y desintercalar iones de litio de forma estable durante los procesos de carga y descarga. Su principal ventaja es la alta seguridad, gracias a su buena estabilidad térmica y química, lo que reduce la probabilidad de situaciones peligrosas como el sobrecalentamiento, incluso en condiciones anómalas como sobrecarga, sobredescarga y cortocircuitos. Además, el fosfato de hierro y litio tiene una larga vida útil, generalmente superior a los 2000 ciclos de carga y descarga, lo que le permite un buen rendimiento en aplicaciones que requieren un suministro de energía estable a largo plazo, como los sistemas de almacenamiento de energía.
Material del electrodo negativo
El grafito se utiliza habitualmente como material del electrodo negativo. Su estructura laminar permite que los iones de litio se inserten y desintercalen entre estas capas, facilitando así la carga y descarga de la batería. Posee buena conductividad, conduce eficazmente los electrones y tiene buena compatibilidad con el electrolito, lo que contribuye al funcionamiento estable de la batería.
electrólito
El electrolito se compone principalmente de sales de litio y disolventes orgánicos. La sal de litio más utilizada es el hexafluorofosfato de litio (LiPF₆), que proporciona iones de litio y es un componente clave para la conducción iónica dentro de las baterías. Los disolventes orgánicos incluyen carbonato de etileno (EC), carbonato de dimetilo (DMC), etc. Su función es disolver las sales de litio y asegurar que los iones de litio se muevan sin problemas entre los electrodos positivo y negativo dentro de la batería. El rendimiento del electrolito tiene un impacto significativo en el rendimiento de la batería, como su conductividad iónica, estabilidad, etc., lo que puede afectar la eficiencia de carga y descarga y la vida útil de la batería.
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